Despierto en la mitad del pasillo de una casa que no es la mía .Un golpe sordo que por un momento creo que es mi corazón retumba en mis oídos, descubro que es la música y que nada le pasa a mis ojos; es solo que la casa esta iluminada por luces de colores que palpitan con sones ahora reconocibles.
Me miro, tengo un vaso el la mano y creo que iba con dirección al baño, así que continúo por el pasillo, la luz blanca me ciega al entrar, una mujer se refleja en el espejo, supongo soy yo, con mi cara de 4 de la mañana , me pierdo en la obscuridad de mis ojeras.
Veo perfectamente el agua bañar mis manos pero en realidad no siento que sean mis manos o que el agua las bañe. Decido sentarme un rato, el piso, en ese momento parece la mejor opción.
Error -pienso -cuando me encuentro sumergida en un mar de baldosas, la luz comienza a parpadear y todo empieza de nuevo, casi como una metamorfosis de licántropo, las pupilas se dilatan, el oído se agudiza y entran en mÍ las sensaciones, la percepción, el tacto, el olfato.
La risa de mi amiga al abrir la puerta del baño me trae nuevamente a este plano.
¿Qué onda?- me dice- mientras me ofrece su cariñosa mano para levantarme de mi mundo en miniatura.

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