martes, 27 de octubre de 2009

mi aguela

Un día como hoy, pero hace un año la muerte se llevo a mi abuela, era dificil mi abuela y jorobo la vida a varias personas, con su paso de casi noventa años en este plano, empezando por sus hijos a quienes alecciono con la ley que entra con sangre diciéndoles siempre que eran menos para que ellos no se creyeran de mas. Mi abuela era una mujer complicada de poca sonrisa y poco cariño, no como se supone que son las abuelitas, pero yo la recuerdo de otra forma tal vez los nietos tenemos la suerte de que nos quieran así, simplemente sin la responsabilidad de ser criados; para eso tenemos a nuestros padres. Además los viejos ya vienen cansaos y de vuelta, como sea, la abuela que yo recuerdo es la que calma el dolor de oídos con su mano tibia mientras vemos las teleseries en su cama grande y amarilla, la que me mostro como se cosechan los porotos verdes, la que camino con migo Temuco sintiéndose niña de mi mano compartiendo los recuerdos alegres y se guardo los tristes para que no me llevara una mala impresión de la ciudad
Era una mujer tímida, mi abuela , así como son las abuelas criadas con mucho trabajo ,que dejaron la niñez para hacerse cargo de parar la olla, todo el tiempo que estuvimos juntas la abuela trabajo y cuando llegaba a la casa deba ordenes y repartía coscachos supongo que para tener el dominio sobre algo que fuera suyo.
Casi todos los recuerdos que tengo de ella son asociados a comida, marraquetas crujientes con cebollita y huevo, empanadas jugosas y calentitas, estofados traídos de otros tiempos con ensalada de tomate. La vi matar pollos y conejos en un ritual terrible de muerte que la dejaban cansada y triste, pero serbia platos humeantes de amor en la mesa del domingo.
En sus últimos días la abuela se dedico a escribir testamentos y los dejaba en cualquier parte legándonos a todos las mismas cosas pero en ordenes distintos, supongo que por que su mente ,ya nublada le impedía recordar lo escrito anteriormente, pero también puede ser una lección póstuma de que todo era para todos, porque con ese fin se lo había ganado .A mi me toco el gato que se enrosca ahora en mis rodillas mientras escribo como yo lo hacia con ella cuando rezaba el rosario para el mes de María .
Para su último viaje la vistió mi mama y su hermana con su chalequito morado y sus pantalones de buzo, para que entrara cómoda al jardín del señor a plantas violetas y desmalezar las chacras de la virgen. Me da pena que no me acuerdo casi cuanto se demoran las gallinas en sacar pollitos, ni cuando se supone que se plantan las papas. La hecho de menos y me da pena su ausencia, me siento culpable por mi falta de tiempo en sus últimos días
Pero prefiero recordarla en una tarde soleada de paseo con el club de ancianos, cuando nos fuimos solitas a la orilla del rio y allí nos quedamos tiradas en el pasto viendo las nubes y hablando de cualquier cosa hasta que el frio nos recordó que era hora de volver.

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