martes, 27 de octubre de 2009

ARBOL GINECOLOGICO

Mi bisabuela rosa, era partera. Caminaba por la cordillera palpando como melones las enormes barrigas llenas de vida, revisándolas hasta que estaban a punto, se trasladaba a esa casa ;a ayudar con lo que pudiera, la comida, los chiquillos loa animalitos y todo lo que la parturienta no pudiera hacer, cuando ya era el tiempo se lavaban cuidadosamente y sujetaba su negro cabello en una trenza, creaba un útero protector en la habitación bajando las luces y entibiando el aire para que el paso de este nuevo ser fuera tranquilo y no se quedara por la vida con ganas de no haber venido . Con sus aromáticas manos limpiaba la frente sudorosa , cantaba bajito para calmar y alejar el susto en las primerizas.
Yo se, o al menos espero, que la abuela Rosa ande por allí en mis venas, la siento cada vez que el miedo me paraliza, seco mi frente cuando crucificada en un pabellón removieron mis posibilidades de maternidad, y entro cantando con migo al primer día de clases, se sienta a mi lado a llorar las penas, bueno ella y todas las mujeres medicina de mi árbol ginecológico, las hermosa y elegantes que salieron de sus viñedos en Francia, las rebeldes asturianas , las mapuches altivas y silenciosas ,las que cecinan condimentando con risas para que alcance para todos ,las que hicieron filas enormes para poner un techos sobre las cabezas ,la que marcho con una foto pidiendo explicación, la que cuidadosamente ayuda a dar el paso hacia la muerte
A ellas evoco, invoco e invito ahora, para que me palpen como melón maduro en la media noche de mi tiempo, para morir y renacer, que sus amorosas manos me guíen o me den un empujón
Para no andar mas por la vida con ganas de no haber venido

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