
A las 2:46 de la mañana, María baja descalza de su altar de cerro y se compra un cafecito con una sopaipilla en el carrito de purísima, atraviesa fantasmal el rio Mapocho en medio de esa espesa niebla que tiene Santiago las noches de otoño .se sonroja al ver las parejas y sus besos urgentes en las esquinas, los bultitos tibios de perros vagos calentando a los intocables saluda a los borrachos y trabajadoras del amor ya acostumbrados a su pausado recorrido al bellas artes
Se da un momento para sentir el pasto bajo sus pies ;el frio cemento de las calles
Toma fuerza de la noche y se sienta junto a Dédalo a hablar con el de la tristeza de sostener un hijo muerto en los brazos a vista de todos y sin consuelo.

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